Las Apóstoles se colocan al servicio de la Iglesia y del pueblo de Dios, atendiendo las principales necesidades de la Iglesia y siendo presencia amorosa del Corazón de Jesús.
Las actividades de las Apóstoles en el área de la salud no se limitan apenas a la recuperación de la salud física, como también, se preocupan con la dimensión espiritual.
Vivir juntos es una de las experiencias más hermosas y, al mismo tiempo, más desafiantes de la vida. Donde hay personas, hay diferentes historias, sentimientos, maneras de pensar y de actuar.