Año Cleliano del Perdón

Un tiempo de gracia y reconciliación

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En 2026 celebramos el Año Cleliano del Perdón, cuyo tema es: “Misericordia recibida, perdón concedido.” Este tiempo de gracia invita a toda la familia cleliana a revivir la experiencia espiritual de la Beata Clelia Merloni, mujer que hizo del perdón el camino de su santidad y el testimonio más auténtico de su unión con el Corazón de Jesús.

En la escuela del Corazón de Cristo, Madre Clelia aprendió que el perdón nace de la misericordia acogida — es don y respuesta, un gesto que reconstruye lo que ha sido herido y abre el corazón a la esperanza.
Vivir el Año Cleliano del Perdón es, por tanto, una llamada a renovar el amor, la confianza y la reconciliación, permitiendo que la misericordia transforme nuestra vida personal y comunitaria.
En este espíritu, se creó el logotipo oficial del Año Cleliano del Perdón, que expresa visualmente el profundo significado de esta celebración y traduce, en símbolo y color, la invitación a hacer visible en el mundo el amor misericordioso del Corazón de Jesús.

El logo creado para el Año Cleliano del Perdón representa, de manera simbólica y profunda, el camino de la misericordia que culmina en el perdón y la comunión.
La imagen tiene como centro un corazón, símbolo universal del amor y de la misericordia, profundamente vinculado a la espiritualidad del Sagrado Corazón de Jesús, fuente de toda compasión. Como dice la Escritura: “Con amor eterno te he amado; por eso te he mantenido mi fidelidad.” (Jeremías 31,3)

Dentro del corazón, dos manos se encuentran. La mano extendida es la mano de Jesús, marcada por la llaga de la crucifixión, que se ofrece con misericordia para acoger a quien busca el perdón. La otra mano representa a cada uno de nosotros, pecadores que se acercan con humildad, confiando en la misericordia divina. Este gesto expresa el momento sagrado del perdón.

En el centro del símbolo hay un camino sinuoso que atraviesa el corazón, representando el itinerario espiritual que cada persona está llamada a recorrer para vivir el perdón de forma auténtica. Es un proceso interior que comienza con la escucha atenta, pasa por una conversión sincera y alcanza su punto culminante en la reconciliación. Es el mismo Cristo quien nos guía en este camino, revelándonos la senda del perdón y del amor: “Muéstrame, Señor, tus caminos, enséñame tus sendas.” (Salmo 25,4)

Finalmente, en la parte superior del corazón se eleva la cruz, signo supremo del amor misericordioso de Dios, de donde brotan el perdón y la salvación para la humanidad, en la que: “Dios demuestra su amor por nosotros en que, siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.” (Romanos 5,8)

El logo está marcado por dos colores simbólicos: el rojo, que predomina, representa el amor entregado hasta el final, la sangre derramada de Cristo en la cruz y la intensidad del amor misericordioso de Dios. También es el color del corazón herido que ama y perdona. Y el marrón, que evoca la tierra, la humildad y el arrepentimiento, fruto de la misericordia.

Este logo traduce de manera visual y simbólica el lema del Año Cleliano: “Misericordia recibida, perdón concedido”. En él, Jesús nos invita a recorrer el camino del corazón, un itinerario interior donde la gracia de Dios actúa en silencio, transformándonos, sanándonos y renovándonos. Es en este itinerario espiritual donde el amor acogido se convierte en don compartido. Al caminar juntos, guiados por Cristo, el perdón ocurre en el corazón. Es allí, en lo más íntimo de nosotros, donde la misericordia encuentra su morada y nos impulsa a amar como Él amó.

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